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Si un día me olvidaras

Author: Raúl Hernández Garrido
Language: Spanish
ISBN: 84-95683-10-5
Price: 2,00 €
File size: (Siundia.pdf) 465 Kb.

(1 mujer y 2 hombres).
La mujer busca a un posible hermano.Los padres de ella desaparecieron en las operaciones de limpieza de una dictadura especialmente sangrienta que, aun caida, sigue perviviendo de forma impune. Los dos hombres -hermanos- son hijos de personas ligadas a esas operaciones de limpieza. Uno de ellos es hijo biológico, mientras que el otro es uno de esos niños desaparecidos, nacidos en la cautividad, acogido como hijo por los torturadores y cuyo origen ha permanecido oculto hasta ese moemnto. La mujer sabe que uno de los dos hermanos es realmente hijo de sus padres desaparecidos. Quiere recuperarlo para borrar todo el horror heredado. Lo que no se puede imaginar es que el que cree hijo biológico de los torturadores y que se enfrenta a ella para que no perturbe a su hermano, realmente ha suplantado su personalidad con su compañero, sin que éste lo sepa.
Excerpt

Si un día me olvidaras

(Oscuridad, apenas rota por un jirón de penumbra. Una letanía, ensuciada por el susurro del agua).

 

[Sin luz

ojos abiertos

sin luz].

tras la persecución

la luz de los focos

tras la detención

los golpes

tras la humillación

la tortura

tras la tortura

la traición

forzados a delatar a propios y extraños

ojos abiertos

en este espacio negro

resuenan pasos, lejos

se oyen gritos de dolor

aquí, cerca

también

aquí. Dentro

Muy dentro

En mí la vida vuelve insensible

sin rostro, sin nombre

ÉL

pequeño

inocente

ya víctima

se mueve dentro de mí

 

—Quién eres

—Soy María. Y tú, ¿quién eres tú?

—Amaya.

—¿Qué te han hecho hoy?

—Me han pateado, y luego picana eléctrica. Gracias a Dios,

no me han tocado el vientre. Estoy embarazada.

¿Qué te han hecho a ti?

—No lo sé, no puedo ver. No quiero saber si aún tengo ojos

o no.

 

aquí estoy.

Todavía un día más

No tengo fuerzas para un nuevo día

No tengo ya fuerzas ni siquiera para ti

Para mi niño

Te remueves en mi seno

¿Por qué aquí?

Qué mundo será el tuyo, mi niño

 

Sin luz

ojos abiertos

sin luz

 

Amarilla asepsia

gritos

sus gritos

En las paredes húmedas

Sangre

El brillo quirúrgico

de los cuchillos

La luz de los reflectores

Los quirófanos

El ruido de los aviones

olor a queroseno

gritos de bebés

gritos de bebés

recién nacidos

 

¿QUÉ LES HACÉIS A LOS NIÑOS?

¿QUÉ HACÉIS CON LOS NIÑOS?

 

—¿Cómo te llamas?

—Laura.

—Yo soy Graciela. Necesito ayuda, voy a dar a luz de un momento

a otro. Soy primeriza. Tengo miedo. Por Dios, que me dejen

salir. Sólo para que el niño nazca fuera de todo esto. Que luego

me hagan lo que quieran, pero al niño no, al niño no.

—Yo también estoy embarazada. Yo también soy primeriza.

¿Vamos a morir? ¿Qué nos van a hacer?

—El niño no. El niño no.

 

Sin luz

ojos abiertos

sin luz

Amarillo

El filo de los cuchillos

El ruido de las botas

Olor a queroseno

 

¿Dónde voy?

No me hagáis daño.

¿Qué vais a hacer?

Al niño no lo toquéis.

Matadme, pero a él no le hagáis nada

 

vidas nuevas

arrancadas de los brazos mutilados de sus madres

extirpados de los vientres maternos

cauterizadas las uniones

quirúrgicamente desmembradas de la madre

 

aquí donde los que nacen no lloran

 

donde abren los ojos en silencio

pasando de mano en mano

 

condenados a olvidar sin haber sabido nunca,

entregados al amor de los verdugos

 

al cariño de una madre extraña

una madre que también los desea

sin importar que sean niños de matadero,

arrancados del cuerpo

de sus auténticas madres

el cuerpo que los concibió, que los albergó

 

[siempre, un himno patriótico por los altavoces]

 

en el suelo, pateado

 

[descargas de metralletas]

 

en el ojo moribundo el brillo de las botas negras

 

[motor de aviones]

 

por fin

el vacío

blanco

blanco

blanco

en la caída

blanca

el vacío

blanco

las manos al aire

flotando

en la caída

abajo el vacío

el mar

arriba

hacia arriba

y huyendo

el silbido

silbido atronador tímpanos destrozados

cara deformada

cuerpo abierto se desparrama en el aire

mis entrañas

abiertas

en el blanco

blanco

blanco

blanco

encuentro con la nada

despojo arrojado

basura ya

sin ningún valor

una vez desposeído

mi cuerpo sin él

mi cuerpo

despojo abierto

 

[Así

yace tu reposo

al acogerlo el mar

cadáver despiezado

restos de alguien que una vez

llegó a ser amado

y ahora basura

yaces en el impacto

contra el azul

yaces

olvidado

en el silencio

silencio

yaces

cubierta por fin por el silencio del mar]

A la cabecera de la página

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