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Cachorros de negro mirar

Author: Paloma Pedrero
Language: Spanish
ISBN: 84-95683-12-1
Price: 2,00 €
File size: (Cachorros.pdf) 322 Kb.

(1 mujer y 2 hombres)
Dos jóvenes «cabezas rapadas» se encuentran solos y aburridos en el piso de los padres de uno de ellos, en una gran ciudad. Es un fin de semana del mes de agosto. ¿Qué hacer para pasar la tarde?
Excerpt

Cachorros

CACHORRO  Si quieres podemos ir hacia el centro y tomar algo por allí. Así vamos viendo el panorama.

SURCOS  Bah, me asquea el panorama. Tengo bastante con entrar en el infierno a partir de las ocho. A ver si se mueven un poco los árboles... Mira, sudo como un bestia.

CACHORRO  ¿Adónde vamos a ir hoy?

SURCOS  A la guinda de la mierda. Los domingos siempre a la guinda.

CACHORRO  ¿Línea doce?

SURCOS  Muy bien, pequeñín, vas aprendiendo... (Después de una pausa). ¿Te gusta dar caña?

CACHORRO  Claro.

SURCOS  No lo tengo yo tan claro contigo. Eres un poco blandito, niño.

CACHORRO  No me jodas.

SURCOS  Lloras mucho, ¿verdad?

CACHORRO  Déjame en paz.

SURCOS  El otro día te daba pena aquel negrazo cabrón...

CACHORRO  (Acercándose agresivo a Surcos). Deja de tocarme los huevos...

SURCOS  Ah, ¿pero tienes de eso?

CACHORRO  (Lo agarra). Te estás pasando...

SURCOS  Anda, dame una de tus caricias. (Cachorro le da un puñetazo. Surcos ríe). Bien, muy bien, cachorrito. Así me gusta. (Cachorro ríe).

CACHORRO  Te gusta probarme, ¿eh?

SURCOS  Yo soy tu profesor, chaval. Yo te daré el título, si te lo ganas. Así que en esta sillita anda tu abuelo. (Cachorro asiente). Pues hoy debe ir andando con los cojoncillos.

CACHORRO  Ja, qué gracioso.

SURCOS  ¿No está con tus viejos en la sierra? (Cachorro asiente). Ah, entonces es que tiene otra de montaña.

CACHORRO  ¿Por qué no te metes un rato con tu familia?

SURCOS  Ahora voy. Cuando acabe con la tuya. A ver... ¿No hay nada divertido en esta casa aparte del alcohol? (Abre algún cajón).

CACHORRO  ¡Estate quieto, joder!

SURCOS  ¿No te dejan tus padres traer amiguitos?

CACHORRO  Vale, tío.

SURCOS  ¿Entonces por qué te dejan tanto tiempo solo? (Sin pausa). Vamos, en todas las casas hay guardado algún tesoro. Venga, vamos a buscarlo. (Comienza a sacar cosas de los cajones).

CACHORRO  Te estás pasando, Surcos. ¿Qué buscas?

SURCOS  No sé, una caja fuerte, un rubí, una pistola...

CACHORRO  Estás de broma...

SURCOS  Mira, niño, ¿qué es esto?

CACHORRO  No sé, cosas de mi madre.

SURCOS  ¿Qué hace un liguero en el salón? (Lo besa).

CACHORRO  Dámelo, tío. Trae.

SURCOS  Ah, ¿así que tu madre se lo monta con el tótem...?

CACHORRO  Te he dicho que me lo des.

SURCOS  No. Quítamelo si puedes. (Corre riéndose. De un salto se sube al sofá y juega con el liguero). Vamos, quítamelo.

CACHORRO  (Nervioso, salta con habilidad y lo agarra. Pelean). Dame eso, suelta, tío. (Retuerce la muñeca de Surcos).

SURCOS  (Soltando el liguero). Joder, me has hecho daño. ¡Qué carácter más violento! (Se ríe). Así me gusta.

CACHORRO  Es la rabia. Yo también tengo.

SURCOS  ¿A qué?

CACHORRO  No sé.

SURCOS  (Con ironía). Oh, qué claridad. Así vas a llegar tú muy lejos.

CACHORRO  Yo qué sé, tío. La rabia es la rabia, está adentro. Por eso intento buscar una salida, unos ideales.

SURCOS  No te mola el mundo, ¿verdad?

CACHORRO  Éste no. Creo que la forma de pensar de mis viejos es muy peligrosa. Mira lo que han hecho, mira como están las cosas.

SURCOS  (Con cachondeo). ¿Cómo?

CACHORRO  La gente... la gente anda perdida. Ese rollo de la libertad, la igualdad y eso... En el fondo es puro egoísmo, lleva al caos.

SURCOS  Cómo te explicas, genio.

CACHORRO  Joder, tío, yo qué sé. Pienso lo que vosotros, que hay que cambiar el mundo, hacerlo de otra manera más radical. Controlar, poner a cada uno en su sitio... Estar menos solos, menos jodidos.

SURCOS  Uy, qué tristeza... Pasa la botella.

CACHORRO  Yo necesito algo que sea muy fuerte, que me mueva por dentro. Me estaba quedando agilipollao, ¿sabes?

SURCOS  Ah, ¿sí? ¿Y en qué lo notabas?

CACHORRO  Pues... en que no sentía, no me apetecía nada. Pasaba de todo.

SURCOS  Eso está muy bien, no sentir. Ése es el camino de la sabiduría. Sabes, tío, yo a tu edad también estaba desquiciado. Ahora ya no tengo corazón. Tengo aquí algo duro, como un fósil o un hueso... Bueno, tal vez no haya nada. Antes me daba miedo. Pensaba que era un monstruo. Ahora, desde que estoy en el grupo estoy tranquilo, sé que soy un elegido. (Se toca el pecho). Por eso no tengo nada aquí.

CACHORRO  No digas chorradas, cómo no vas a tener corazón. Otra cosa es que lo tengas jodido.

SURCOS  Lo que te estoy diciendo es que yo no estoy aquí para sentir. Estoy aquí para pensar, ¿entiendes? Y sobre todo para decidir. Necesito el poder para cambiar el mundo. Soy un elegido, ya te lo he dicho.

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