(Otra vez en el interior de la
taberna regentada por el marinero de la barba roja, el cual sigue bebiendo
eternamente su ginebra. Eddy
entra, agitado, y se dirige al marinero, como en una petición de auxilio).
EDDY ¡Es usted! Venía huyendo
cuando he visto de pronto el bello sepulcro de Ulalume, y yo exclamé:
«Era verdaderamente en octubre,
en esta misma noche del año pasado
cuando yo viajaba, viajaba por
aquí,
cuando yo traje hasta aquí una
carga inquietante,
en esta noche entre todas las
noches del año.
Ahora ya conozco bien esta oscura
laguna de Auber,
esta nebulosa región media de
Weir.
Ahora conozco bien esta húmeda
marisma de Auber,
este bosque habitado por los
vampiros de Weir».
BARBARROJA ¿De dónde
viene usted? ¿Hay alguien que le persiga?
EDDY Sí.
BARBARROJA
Beba un poco conmigo como aquella misma noche del año pasado.
EDDY ¿Ya llevo un año en
Baltimore?
BARBARROJA Yo no sé eso
ni ninguna otra cosa sobre el tiempo que pasa. (Le ofrece una copa que Eddy acepta. Beben). «Era
verdaderamente en octubre, en esta misma noche del año pasado». Es usted quien
lo ha dicho.
EDDY
Me encuentro enfermo y perseguido por unas extrañas larvas. En un jardín
fantástico he conseguido decapitar a la serpiente, pero con ello he liberado un
mundo de larvas que se ha desbordado con su sangre.
BARBARROJA ¿Y ahora?
EDDY
Al entrar aquí, han desaparecido de pronto.
BARBARROJA Descanse,
pues, un rato. Beba tranquilamente.
EDDY
(Con pálido entusiasmo). ¡Naveguemos, señor, en el mar de la
Ginebra!
BARBARROJA (Como
rememorando un tiempo pasado). «En esta noche brumosa y confortable, bajo
estas cenicientas lámparas».
EDDY
(Lo mismo). «Una copa de ginebra no va a ninguna parte».
BARBARROJA (Lo
mismo). «Navegando sobre el mar de la Ginebra también puede llegar a su
destino». (Beben). ¿Cómo va esa navegación?
EDDY
La mar está muy oscura y pantanosa. En su fondo yacen, sumergidos desde
siempre jamás, los viejos salones aterciopelados de la Casa Usher, y Berenice
me muestra su triste y desdentada mandíbula.
BARBARROJA Le ha quedado
muy bien. Pero no sé qué significa.
EDDY
Me estoy hundiendo, hundiendo en las profundidades del maëlstrom.
BARBARROJA No se deje
caer así, mi buen amigo. ¿No sabe nadar?
EDDY
(Con angustia). Escuche, escuche. Me está pasando algo. Ahora he
sentido como una luz de pronto. Estoy en Baltimore. Aquí tengo un amigo. Si me
pasara algo, llámele. ¿Entiende? Me estoy muriendo. Me llamo Edgar Allan Poe.
Llame a mi amigo, el doctor Snodgrass, en el Hospital de San Lucas. Y trato de
pero ahora ya no la serpiente las larvas yo voy‑a‑hacer‑una‑gran‑revista‑literaria
América es infernal y yo no sé Tan sólo Pero no La oscuridad ha aumentado
materialmente. Sólo la modifica algo el resplandor del agua reflejada en el
blanco velo que se extiende ante nosotros... Unas aves gigantescas de color
blanco fantasmal vuelan incesantemente, saliendo de detrás de aquel velo, y su
grito es el eterno «tekeli‑li» al huir de nosotros... Nu‑nu acaba
de morir en el fondo de la canoa... y nosotros nos precipitamos hacia la gran
catarata, donde se abre un abismo para recibirnos. Pero de pronto se eleva ante
nosotros, envuelta en un blanco sudario, una figura humana muy grande... más
que cualquier ser terrenal... Y la piel de esta gran figura tiene la perfecta
blancura de la nieve... (Eddy
queda de bruces sobre la mesa. Entonces aparece la Camarera solitaria).
CAMARERA ¿Es el cliente?
BARBARROJA Sí. Ha
venido dos veces.
CAMARERA ¿Y se ha muerto?
BARBARROJA Qué va,
muchacha. Anda, lleva esta nota al Hospital Washington. Te vas en bicicleta.
CAMARERA ¿Qué dice aquí? ¿Doctor Snodgrass?
BARBARROJA Poco más o
menos. (Mientras sale la muchacha, se hace el oscuro).