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¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?

Author: Alfonso Sastre
Language: English - Spanish - Italian
ISBN: 84-95683-13-X
Price: 2,00 €
File size: (Ulalume.pdf) 419 Kb.

(5 mujeres y 17 hombres. Se puede montar con 1 mujer y 3 hombres)
Apoyándose en algunos elementos conocidos, Alfonso Sastre recrea el último viaje de Edgard Allan Poe. Se había puesto en camino hacia Fordham, lugar en el que estaba la casa que, en medio de una gran miseria económica, había sido testigo de los últimos momentos de su esposa y de la escritura de algunos de sus mejores poemas, entre ellos Ulalume. Iba a recoger lo poco que había dejado y regresar a Richmond, donde había de emprender una nueva vida, libre del alcohol, en compañía de su primer amor, ahora reencontrado. Pero no habría de llegar allí. La muerte le esperaba en Baltimore.
Excerpt

¿Dónde estás, Ulaluma, dónde estás?

(Otra vez en el interior de la taberna regentada por el marinero de la barba roja, el cual sigue bebiendo eternamente su ginebra. Eddy entra, agitado, y se dirige al marinero, como en una petición de auxilio).

 

EDDY  ¡Es usted! Venía huyendo cuando he visto de pronto el bello sepulcro de Ulalume, y yo exclamé:

«Era verdaderamente en octubre,

en esta misma noche del año pasado

cuando yo viajaba, viajaba por aquí,

cuando yo traje hasta aquí una carga inquietante,

en esta noche entre todas las noches del año.

Ahora ya conozco bien esta oscura laguna de Auber,

esta nebulosa región media de Weir.

Ahora conozco bien esta húmeda marisma de Auber,

este bosque habitado por los vampiros de Weir».

BARBARROJA  ¿De dónde viene usted? ¿Hay alguien que le persiga?

EDDY  Sí.

BARBARROJA  Beba un poco conmigo como aquella misma noche del año pasado.

EDDY  ¿Ya llevo un año en Baltimore?

BARBARROJA  Yo no sé eso ni ninguna otra cosa sobre el tiempo que pasa. (Le ofrece una copa que Eddy acepta. Beben). «Era verdaderamente en octubre, en esta misma noche del año pasado». Es usted quien lo ha dicho.

EDDY  Me encuentro enfermo y perseguido por unas extrañas larvas. En un jardín fantástico he conseguido decapitar a la serpiente, pero con ello he liberado un mundo de larvas que se ha desbordado con su sangre.

BARBARROJA  ¿Y ahora?

EDDY  Al entrar aquí, han desaparecido de pronto.

BARBARROJA  Descanse, pues, un rato. Beba tranquilamente.

EDDY  (Con pálido entusiasmo). ¡Naveguemos, señor, en el mar de la Ginebra!

BARBARROJA  (Como rememorando un tiempo pasado). «En esta noche brumosa y confortable, bajo estas cenicientas lámparas».

EDDY  (Lo mismo). «Una copa de ginebra no va a ninguna parte».

BARBARROJA  (Lo mismo). «Navegando sobre el mar de la Ginebra también puede llegar a su destino». (Beben). ¿Cómo va esa navegación?

EDDY  La mar está muy oscura y pantanosa. En su fondo yacen, sumergidos desde siempre jamás, los viejos salones aterciopelados de la Casa Usher, y Berenice me muestra su triste y desdentada mandíbula.

BARBARROJA  Le ha quedado muy bien. Pero no sé qué significa.

EDDY  Me estoy hundiendo, hundiendo en las profundidades del maëlstrom.

BARBARROJA  No se deje caer así, mi buen amigo. ¿No sabe nadar?

EDDY  (Con angustia). Escuche, escuche. Me está pasando algo. Ahora he sentido como una luz de pronto. Estoy en Baltimore. Aquí tengo un amigo. Si me pasara algo, llámele. ¿Entiende? Me estoy muriendo. Me llamo Edgar Allan Poe. Llame a mi amigo, el doctor Snodgrass, en el Hospital de San Lucas. Y trato de pero ahora ya no la serpiente las larvas yo voy‑a‑hacer‑una‑gran‑revista‑literaria América es infernal y yo no sé Tan sólo Pero no La oscuridad ha aumentado materialmente. Sólo la modifica algo el resplandor del agua reflejada en el blanco velo que se extiende ante nosotros... Unas aves gigantescas de color blanco fantasmal vuelan incesantemente, saliendo de detrás de aquel velo, y su grito es el eterno «tekeli‑li» al huir de nosotros... Nu‑nu acaba de morir en el fondo de la canoa... y nosotros nos precipitamos hacia la gran catarata, donde se abre un abismo para recibirnos. Pero de pronto se eleva ante nosotros, envuelta en un blanco sudario, una figura humana muy grande... más que cualquier ser terrenal... Y la piel de esta gran figura tiene la perfecta blancura de la nieve... (Eddy queda de bruces sobre la mesa. Entonces aparece la Camarera solitaria).

CAMARERA  ¿Es el cliente?

BARBARROJA  Sí. Ha venido dos veces.

CAMARERA  ¿Y se ha muerto?

BARBARROJA  Qué va, muchacha. Anda, lleva esta nota al Hospital Washington. Te vas en bicicleta.

CAMARERA  ¿Qué dice aquí? ¿Doctor Snodgrass?

BARBARROJA  Poco más o menos. (Mientras sale la muchacha, se hace el oscuro).

 

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