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Crucifernario de la culpable indecisión

Author: Alberto Miralles
Language: Spanish
ISBN: 84-95683-17-2
Price: 2,00 €
File size: (Crucifer.pdf) 873 Kb.

(20 mujeres y 30 hombres. Muchos personajes pueden ser doblados).
Obra estrenada en 1974 y galardonada con el Premio Nacional de Sitges de ese año.
Ilustrada con fotografías de la representación dirigida por el autor.
Época imaginaria. Un simposio anual de dioses en el que Marte, Marx, Buda, Krisna, Moisés y Cristo determinarán quién ha de mandar en la tierra durante el próximo año.
Excerpt

Crucifernario de la culpable indecisión

BUFÓN  Mercurio, dios del comercio, mensajero de los dioses, protector de mercaderes, el de los pies alados, maestro de astu­cias y soberano en su ingenio...

 

(Mercurio se le acerca y, disimuladamente, le da una propina).

 

... dios de dioses, plenipotenciario de majestad, inigualable en sabiduría... (En voz baja). ¿Más?

 

(El dios indica con los dedos índice y pulgar que desea continúe el encomio).

 

... desarrollador de infraestructuras, ardor de fundadores, moti­vador de empresarios, planificador de economías, innovador de...

 

(Mercurio se deshace en los vapores de la antropolatría, hin­chando el gollete y mirando la sala como escupidero. Se oyen dentro silbos de impaciencia. Tras un gesto desdeñoso, Mercurio habla con énfasis electoral).

 

MERCURIO  La humanidad tiene que progresar por el comer­cio y por la industria. Que cada cual persiga libremente su inte­rés que ha de ser, naturalmente, enriquecerse. Hay que ser práctico, eficiente y progresista.

 

(Las consignas del dios son zurriagazos para Buda y Krisna. El Bufón aplaude sumiso. Mercurio sube, ágil y pedante, a la pla­taforma de los dioses, dejando en los escalones ritmo de claqué. El Bufón mira hacia dentro para ver el turno divino).

 

BUFÓN  Moisés, voz de Yhavé, dispensador de la ley, el de las tablas...

 

(Relampaguea la sala y un trueno estremece los cimientos. Entra el de las luengas barbas blancas y tras una vacilación de memo­ria, adopta majestad cataclísmica).

 

MOISÉS  Yhavé es el camino, la verdad y la vida...

 

(Relámpago y trueno).

 

... y Jesucristo, según la nueva revelación, es su verbo manifiesto.

 

(Ha dudado un poco antes de esta última frase. Relámpago y trueno).

 

Y su reino no es de este mundo... (Para sí). ¡Qué lío! Esto de venir por encargo es un engorro.

 

(Nueva tormenta seca y asentimiento de Moisés).

 

MERCURIO  Menos tramoya, Moisés, que no nos impresiona nada.

MOISÉS  (A Mercurio). Será más difícil que un rico se salve que un camello entre por el ojo de la cerradura.

 

(Pandemónium pirotécnico y lumínico. Moisés asiente complaci­do a la demostración y tras unas sonrisas indulgentes, apaci­gua la borrasca y sube majestuoso al balcón. Krisna continúa su floreo ritual, impasible al soliloquio místico y susurrón de Buda, mientras Mercurio, enérgico, abre su maletín y dispone papeles con precisión y pulcritud).

 

BUFÓN  ¿Ha venido algún otro dios?

MERCURIO  (Desdeñosamente). Sí, el nuevo. Que pase.

 

(El Bufón parece recordar y anuncia el cumplimiento).

 

BUFÓN  Carlos Marx, filósofo y profeta, economista y sociólogo. Venerado en medio mundo...

MERCURIO  ... odiado en el otro medio.

BUFÓN  ... apóstol del proletariado, azote del opulento.

 

(Los dioses, expectantes, se desbordan sobre el antepecho del balcón para presenciar la vehemente entrada).

 

MARX  Las relaciones entre los hombres dependen de cómo esté organizada la manera de producir y repartirse la riqueza.

 

(Moisés asiente patriarcal, contrariamente a Mercurio que ahoga hervores, mientras Krisna, pese a haber detenido su danza, de­ja huir un gesto ritual del subconsciente, y oscila escéptico. Buda amaga un bostezo).

 

La propiedad y la herencia hacen que la lucha por la vi­da sea un combate desigual entre los que nacen ricos y los que nacen pobres.

MERCURIO  (Virulento y a empellones). ¡Hemos admitido en el Simposio a un loco! (Digno y cargado de razón). ¡Conste que mi bola fue negra!

KRISNA  El dueño de la calma y la quietud se convierte en el guía del universo. (Cambiando el tono). Estáis obsesionados por el trabajo, y la acumulación de riquezas. (Reanuda su danza).

BUDA  (Regresando de sus centros). ¿Qué?

MOISÉS  Como dijo él: ganarás el pan... el pan. No me acuerdo.

MERCURIO  ¡Menos cháchara y más efectividad! Que suba el novato con sus manías y que entren los fieles.

BUFÓN  Pueden pasar los acólitos de Buda.

 

(Entran los seguidores del príncipe Gautama y tras una reveren­cia en los umbrales, prosiguen su ceremonia de salutación, obli­gando con su continuo azogue de cortesía a que todos inclinen el lomo).

 

Seguidores de Krisna.

 

(El agasajo se complica con los recién llegados que insinúan co­reografías y salmodian el Hare-Krisna con gran zarandeo floral).

 

SEGUIDORES DE KRISNA  Love. Love. Love. All you need is love: Beatles.

BUFÓN  Juan el Apocalíptico.

MOISÉS  ¡Ah! Por fin, Juan, qué desahogo. Es que me fallan todos los versículos ¿Sabes? ¿Cómo es eso del pan y el sudor?

JUAN  Ganarás el pan con el sudor de tu frente. Génesis y yo.

BUFÓN  Ejecutivos de Mercurio el magnífico, el todopodero­so...

 

(Se unen a la zarahunda buhoneros con colgajos en oferta y el equipo de marketing en furiosa planificación).

 

Colectivo Carlos Marx.

 

(Oleada de zarrapastrosos que, como un solo hombre y cara al público, corean un frígido aparte brechtiano).

 

CORO  ¡Hay que contestar este Simposio!

 

(Marx aplaude convulso, y sortea el barullo para ir a recibirlos con arrebato esperanzado).

 

BUFÓN  Corresponsales, observadores y resto de la inmortali­dad.

 

(El balcón de los dioses arquea sus cimientos. Repelones, gorjeos, retozos, golpes de hisopo, besamanos, arrebujos, contra­pasos, siseos, trasiego, exordios... La comparsa pulula y jalea el carnaval. Tenderetes con sombrilla, picas con trofeos, car­tonajes de feria, palios y almohadones, cabezudos, pancartas, trípodes de pintor áulico. Vesanias, arrendamientos corporales. Unos enfermeros dan aire a los que se privan. Lejano, llega un rumor que anuncia una fanfarria).

 

MERCURIO  ¡Ya está ahí!

 

(En el simposio todo son voces que gritan: «¡Es él! ¡Se acerca! ¡Ya está ahí! ¡Dejadme ver!»).

 

BUFÓN  ¡El gran triunfador de todos los simposios!

 

(La locura se unifica en las gargantas y truena un nombre).

 

TODOS  ¡Marte! ¡Marte! ¡Marte! ¡Marte!

 

(Es una marcha triunfal la que va cobrando presencia. El Bufón detiene los comentarios y situándose en el pórtico, presenta, trémula la voz).

 

BUFÓN  Marte, dios de la guerra: esposo de Venus, soldado invencible, soberano de todos los dioses en las últimas centurias.

 

(Una ovación magnifica la impetuosa aparición del dios, y el silencio expectante por su imponente presencia, es el subrayado del momento. Enmudece la música. La luz se ha concentrado en la puerta haciendo diáspora de brillos robados del abigarrado atuendo de Marte; unos coturnos lo elevan de su entorno; la armadura, con refuerzos en las articulaciones, tiene cimera de casco imperial rebujado de filos, guedejas, cráneos y pitones. El guantelete que protege su mano aprieta un hacha bicéfala, pronta al sesgo. Y con un broquel de embiste, se protege el pecho. Aderezos de muerte cuelgan de su cintura. Tras el instante en que la acción se detuvo, baja una oleada ciega de espasmos que rodea la figura guerrera. Marte proyecta su brazo armado a las alturas y serena los calambres).

 

MARTE  Adonde no llega la fuerza de la razón, llega la razón de la fuerza.

 

(Alaridos. Dos enfermeros retiran de escena a una joven convulsa. Nuevo gesto del dios y se amordaza el sobo y la lisonja).

 

La guerra es la apoteosis de la ley del más fuerte, la sublimación de la lucha por la vida.

 

(La congestión se une a la charanga que, precedida por el irrefrenable dios de la guerra, repica la marcha triunfal).

 

Yo soy Marte el de la guerra

mi consigna es explotar;

mi aliado el desempleo,

sueldo base y Carlos Marx.

CORO     ¡Su triunfo admirad! ¡Su triunfo admirad!

MARTE­         Yo me río de los pactos

y la paz universal,

mientras haya rico y pobre

mi dominio durará.

CORO           ¡Su triunfo admirad! ¡Su triunfo admirad!

MARTE         Si el buen Malthus no ha acertado,

el Oriente acertará

cuando China, chino a chino,

mi dominio apoyará.

CORO           ¡Su triunfo admirad! ¡Su triunfo admirad!

MARTE         Mi meta es hacer

la guerra total

¡y con sencillez yo logro triunfar!

La historia presente,

de locos, lo juro,

conflicto guerrero,

mañana, seguro.

Mi triunfo temed,

yo tengo el poder

y mando a placer,

la guerra extender.

CORO           ¡Su triunfo admirad! ¡Su triunfo admirad!

MARTE         Hay que espiar.

CORO           Y conquistar.

MARTE         Hay que medrar.

CORO           Y engañar.

MARTE         Hay que emplear...

CORO           ... la subversión.

MARTE         Y no olvidar...

CORO           ... la religión.

MARTE         Y otra vez...

CORO           ... él, campeón.

¡Su triunfo admirad! ¡Su triunfo admirad!

¡Marte! ¡Marte! ¡Marte! ¡Marte! ¡Marte!

 

(El foco persigue a la estrella canora que es izada a la plataforma superior mediante la jarcia. Una hoguera anhelante de bra­zos cimenta el compás. Marte se arrellana en el trono preferente, y otorga a los comicios potestad de apertura).

 

MARTE  Puede empezar el Simposio.

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