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Eloídes

Author: Jerónimo López Mozo
Language: Spanish
ISBN: 84-95683-37-7
Price: 2,00 €
File size: (EloideES.pdf) 273 Kb.

(4 mujeres y 26 hombres, muchos se pueden doblar).
Muestra el itinerario de un personaje en la búsqueda de nuevos caminos tras la pérdida de su puesto de trabajo.
Obra galardonada con el Premio Hermanos Machado 1992.
Esta pieza marca el inicio de la utilización de nuevas formas estilísticas en la producción dramática del autor.
Excerpt

Eloídes

(Andén de la antigua estación de Atocha, en Madrid, de madrugada. Un Policía acompañado de un perro, que lleva el hocico a ras del suelo, lo recorre. La luz de una linterna le ilumina el camino. El animal gruñe y tira con fuerza de la correa hacia un rincón. El haz luminoso envuelve a un hombre que duerme acurrucado bajo algunos cartones. Se trata de Eloídes, que se pone bruscamente de pie. Su aspecto es, por fuerza, desaliñado).

 

POLICÍA  Tranquilo, colega.

ELOÍDES  ¿Cómo puedo estar tranquilo con esa fiera enfrente?

POLICÍA  Hablaba con el perro. ¿Has dormido aquí?

ELOÍDES  Sí.

POLICÍA  ¿No has visto los carteles que prohíben el paso?

ELOÍDES  No.

POLICÍA  ¿Por dónde has entrado?

ELOÍDES  (Señalando al final del entramado metálico de la gran marquesina). Por ahí.

POLICÍA  Enséñame el deeneí.

 

(Eloídes saca del bolsillo trasero del pantalón el documento de identidad. El Policía lo mira por ambos lados).

 

¿Las señas son correctas?

ELOÍDES  He vivido en esa dirección.

POLICÍA  ¿Y ahora?

ELOÍDES  Todavía en ninguna parte.

POLICÍA  (Devolviendo el carné). ¿Te pinchas?

ELOÍDES  (Muestra los brazos). No, señor.

POLICÍA  ¿Es tuya la mochila? (Eloídes asiente). ¿Qué llevas dentro? (Eloídes la abre). Hacen falta guantes para meter las manos en este orinal. Vacíala en el suelo. (Eloídes duda, tuerce el gesto y al cabo obedece). Recoge tus cosas y lárgate. (Al perro). Andando, colega. (Antes de salir por el otro extremo del andén). En Madrid no atamos a los perros con longaniza. Os conozco en cuanto os veo: carne de presidio. Para la gente como tú esto es el infierno. Márchate enseguida. No quiero verte aquí cuando acabe la ronda. ¿Entendido?

 

(El Policía continúa el recorrido. Eloídes respira hondo. Se limpia el sudor que le empapa la frente y luego, cuando la primera luz de la mañana atraviesa las cristaleras, devuelve sus cosas a la mochila. Un hombre con un estuche de violín asoma por una de las puertas que dan al andén y lo observa en silencio. Viste un elegante traje pasado de moda y con los brillos que da el uso prolongado. La corbata, de lazo, desplazada de su sitio, deja ver el cuello de la camisa desabrochado. De uno de los bolsillos de la americana asoma una botella. Ignorando su presencia, Eloídes se arrima a una pared y se desabrocha la bragueta).

 

LUIS  (Luis de Gálvez es, como él mismo dirá más adelante, su nombre completo). Mear contra la pared está prohibido. (Eloídes se vuelve bruscamente). Los urinarios están al final del andén.

ELOÍDES  No lo sabía.

LUIS  Pero no se los recomiendo. Dan asco. Huelen a meados rancios. Hay mierda por todas partes. Y están sembrados de jeringuillas. ¿Por dónde se ha ido el policía?

ELOÍDES  Por aquella puerta.

LUIS  Antes de un cuarto de hora está de vuelta.

 

(Luis de Gálvez cierra la puerta con llave y se dirige a la salida).

 

ELOÍDES  ¿Por qué sabe que volverá tan pronto?

LUIS  ¿El policía? Tengo controlados sus pasos y los ladridos del perro.

 

(Luis de Gálvez desaparece por el vestíbulo. Eloídes aguarda a que se aleje, regresa junto a la pared, mea, se echa la mochila al hombro y sale por el mismo sitio).

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