HIJA Pero ¿qué dices? ¿Qué te pasa?
¿Te has vuelto… loca? ¡Nunca me habías hablado así!
MADRE Porque nunca hasta ahora había
estado a punto de morirme.
HIJA No estás a punto de morirte.
(La
Madre abofetea a la Hija.)
MADRE ¡Estoy a punto de morirme y no
vuelvas a llevarme la contraria! ¡Coño! ¡Basta de mentiras! ¡Ya he tenido
suficientes en toda mi vida!
HIJA Me has hecho daño.
MADRE Perdóname.
HIJA ¡Estoy harta de cómo me tratáis
todos en esta casa de mierda!
MADRE Hala, hala, no seas exagerada.
(La
Hija contiene las ganas de llorar.
Mira a la Madre, furiosa. La Madre le
aguanta la mirada, impávida.
Mientras
tanto, en el salón, el Hijo ha acabado de dar todo su
desayuno al Abuelo. Entra el Padre
quitándose los restos del jabón de afeitar con una toalla. El Hijo cierra
el libro rápidamente.)
PADRE (Al Abuelo.) Hola,
padre. (Mira el plato vacío. Al Hijo.) ¿Te lo
has acabado todo? Así me gusta. (Al Abuelo.) No
quería desayunar.
ABUELO Ay, cómo se nota que estos
jóvenes de hoy en día no han vivido una guerra…
PADRE ¿Y usted ya ha desayunado,
padre?
ABUELO No.
(El
Hijo lo mira y sonríe. De repente, en
el techo, se oyen ruidos, golpes, pisadas, muebles que alguien arrastra, etc.)
HIJO ¿Eso qué és?
MADRE ¿Eso qué es?
PADRE Los nuevos vecinos.
HIJA No lo sé. Viene de arriba.
PADRE Están haciendo la mudanza.
HIJO ¿Quiénes son?
PADRE No lo sé. Espero que buena
gente.
MADRE Me parece que no voy a poder
aguantar este ruido.
HIJO Me voy, no quiero llegar tarde.
MADRE Lo que me faltaba. ¡Con el dolor
de cabeza que tengo! ¡Qué horror!
PADRE Podrías haber dado algo de
desayunar a tu abuelo, ¿no?
MADRE Sube ahora mismo y díles que
dejen de hacer ruido.
HIJA ¿Ahora? Por favor, mamá. Si son
las nueve de la mañana. Tienen todo el derecho del mundo a hacer el ruido que
les dé la gana.
MADRE ¿Ah, sí? ¿Aun viviendo encima de
una enferma moribunda y casi desahuciada?
PADRE Parece que se nos vaya a caer el
techo encima.
(Se
oyen grandes risotadas arriba, gritos y aplausos. Los de abajo se callan y
miran al techo.)
MADRE Están riendo.
(Pausa.
De repente, los ruidos cesan. Silencio. Los de abajo se han quedado inmóviles,
mirando al techo.)
ABUELO (Al Padre.) Nene, mi
desayuno, que me muero de hambre.