(Habitación vacía, sin la cama. El Hombre y La Mujer).
LA MUJER Entonces, ¿qué?
EL HOMBRE ¿Qué?
LA MUJER Sí, sí, ¿qué?
EL HOMBRE ¿Qué, qué?
LA MUJER Que cuándo llegará.
EL HOMBRE ¿Cuándo llegará?
LA MUJER Sí, que cuándo llegará.
(Pausa).
EL HOMBRE Ahora, ahora mismo.
LA MUJER ¿Ahora mismo?
EL HOMBRE Ahora mismo.
(Pausa).
LA MUJER ¿Estás seguro?
EL HOMBRE Estoy seguro.
(Pausa).
LA MUJER Espero que no sea otra de tus abominables bromitas.
EL HOMBRE ¿Cómo te
atreves a pensar semejante necedad? ¿Cómo va a ser una broma si llevamos meses
planeándolo?
LA MUJER Di mejor que llevas meses planeándolo.
EL
HOMBRE Muy bien, llamemos a las cosas por su nombre, al
menos una vez: llevo meses planeándolo. Yo, sí, yo, y nadie más que yo.
LA MUJER ¡Alto ahí! Yo también he
colaborado.
EL HOMBRE ¡Alto ahí! Tú también has
colaborado.
LA MUJER Fui yo quien sugirió más más más
más más espacio.
EL HOMBRE Comodidad.
LA MUJER Espacio.
EL HOMBRE Bienestar.
LA MUJER Espacio, espacio.
EL
HOMBRE Es decir, comodidad, bienestar, libertad, en resumidas cuentas.
LA MUJER A veces sueltas cada palabrita.
(Pausa).
EL HOMBRE ¿Cuál?
(Pausa).
LA
MUJER ¿Seguro que llegará hoy? ¿Que llegará esta
tarde? ¿Dentro de poco? ¿«Ahora‑ahora‑mismo», como dices tú?
Entonces, ¿puedo, puedo, puedo, puedo, puedo ir a buscarlas?
EL
HOMBRE ¿Buscarlas?
LA
MUJER Sabes perfectamente que las encargué hace más de un
mes. Oh, les supliqué que me las hicieran en quince días. Oh, les prometí, les
juré que iría a buscarlas hace ya dos semanas, pensando, claro está, que hace
ya dos semanas que la tendríamos aquí.
EL
HOMBRE Ah, ya. Es que no sabía de lo que me estabas
hablando.
LA
MUJER Pues eso, pues nada, me voy a buscarlas.
EL
HOMBRE ¿No vas a esperar a que venga?
LA
MUJER Querrás decir: a que la traigan.
EL HOMBRE ¿La traigan?
LA MUJER ¡Hombre, no va a venir ella
solita, digo yo!
(Pausa).
EL HOMBRE Por supuesto que no..
LA
MUJER Conque ahora mismo, ¿eh? Ahora mismo, ¿verdad? Pues
hace ya más de dos horas que es «ahora mismo», ¿verdad?, y «ahora mismo» es
ahora ya, digo yo, ¿verdad?, y todavía no está, no está, vamos, que lo que soy
yo, pues que aquí no veo nada, vamos, que nada por aquí y nada por allá, ¡ay,
ay, ay!, que nos vamos a quedar con un palmo de narices esta noche, que como
esta noche tengamos que buscarnos la vida por ahí, ya me dirás tú, que llevamos
ya dos horas como dos pasmarotes chupándonos el dedo desde que se nos han
llevado la otra y por ahora de la nueva ni mu, vaya, porque a mí, tonterías las
precisas, vamos, hombre. Ay, sí, sí, sí, me voy, me voy, me voy, ¡mira!, a lo
mejor nos va a traer suerte y todo que me vaya, a lo mejor si me voy se te
cumple tu «ahora‑ahora‑mismo» y ¡hala!, un buen golpe de fortuna y
se presenta en el acto; ahora que si es así, si cuando me voy se presenta,
¡malo!: eso quiere decir que me ha cogido manía. Me voy. Se me va a caer la
cara de vergüenza cuando me vean entrar. ¡Dos semanas de retraso! Con las prisas
que les había dado yo para, para, para... para que las confeccionaran (¡huy!,
¿se dice así: «confeccionaran»?). Y, ¿qué? Bueno, entonces, ¿qué?, ¿tú qué
opinas?, que tengo que irme, ¿verdad?, ¿lo tienes claro o o o o no, vamos, qué
piensas tú?
EL
HOMBRE Adiós.
LA
MUJER Ah.
EL HOMBRE Sí, sí, sí.
Mejor será que te vayas. Mejor será. Mejor.
LA
MUJER Nada, nada, se acabó: me voy.
EL HOMBRE Estoy seguro de que...
LA MUJER ¿Qué?
(Pausa).
Si quieres algo de...
EL
HOMBRE Mmm... no, ahora no sé.
LA
MUJER Entonces, adiós.
EL
HOMBRE Espera.
LA
MUJER ¿Qué?
EL
HOMBRE ¿Tardarás en volver?
LA
MUJER ¿Y yo qué sé? Tendré que ir lejos. Quizás sí.
EL HOMBRE Ah, entonces no creo que...
LA
MUJER ¿Que qué?
EL HOMBRE ¿Seguro que no quieres...?
¿Prefieres...?
LA
MUJER Es que yo aquí no puedo quedarme más. Estoy harta de
no hacer nada y me voy a hacer lo que tendría que haber hecho hace unos cuantos
días. Ya ves que estoy muy intranquila y agotada y angustiada y tal, ¿verdad?,
así que tú te quedas aquí solito y yo me voy. No pasa nada, al contrario, es
mejor, porque sé que en cuanto...
EL HOMBRE Quieres que sea yo quien...
LA
MUJER No, no, no, no. Tú no puedes salir de aquí. Tienes
que quedarte. Imagínate por un momento que... Además yo sola voy a poder. Puedo
yo sola.
EL
HOMBRE ¿Seguro?
LA
MUJER Por supuesto, claro que puedo, claro que podré, ya
lo verás. No creo que me canse, no, no creo que me canse, por mí no te
preocupes.
EL
HOMBRE Muy bien, haz lo que quieras.
LA
MUJER Sí. Hala. Y ya basta de tanto parloteo inútil
(como siempre). Así que... adiós, adiós, adiós, adiós.
(Oscuro).