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El lector por horas

Autor: José Sanchis Sinisterra
ISBN: 84-95683-14-8
Precio: 2,00 €
Peso del archivo: (Lector.pdf) 389 Kb.
Disponible en: Inglés

(1 mujer y 2 hombres).
Un hombre es contratado para leer novelas a una muchacha ciega de una familia con una posición económica desahogada. La lectura de las obras de Durrell, Lampedusa, Conrad, Flaubert, Schnitzler y Rulfo afectan la extraña relación que se establece entre esos dos personajes.
Incluye bocetos de escenografía y maqueta de Joaquím Roy.
Fragmento

El lector por horas

ISMAEL  (Lee). «... Pienso en la época en que el mundo conocido apenas existía para nosotros cuatro; los días eran simplemente espacios entre sueños, espacios entre capas móviles de tiempo, de actividades, de charla intrascendente... Un flujo y reflujo de asuntos insignificantes, un husmear cosas muertas, fuera de todo ambiente real, que no nos llevaba a ninguna parte...»

CELSO  Bien.

ISMAEL  (Lee). «... que no nos exigía nada, salvo lo imposible: ser nosotros mismos: Justine decía...»

CELSO  Bien, bien. Ya es bastante.

ISMAEL  Acabo el párrafo. (Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes.»

CELSO  Muy bien.

ISMAEL  Gracias.

CELSO  Muy bien, sí. Exactamente lo que quería.

ISMAEL  Gracias.

CELSO  No me refiero sólo a la voz, no. Al timbre, al tono, al ritmo y todo eso. Que son perfectos, desde luego.

ISMAEL  Muchas gracias.

CELSO  Eso es importante, desde luego. Pero yo me refiero a la lectura, ¿comprende? A cómo la palabra escrita...

ISMAEL  Sí, ya...

CELSO  ... se convierte en palabra hablada. ¿Quiere repetir el final?

ISMAEL  (Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados en la proyección de una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes.»

CELSO  Vaya. (Pausa). No es lo mismo.

ISMAEL  ¿No?

CELSO  Esta vez ha puesto demasiada intención, demasiado sentido. Me ha querido imponer su lectura, su interpretación.

ISMAEL  ¿Le parece?

CELSO  Sí: más intención. Un poco demasiada intención. No es lo mismo. Estaba usted ahí, interponiéndose entre el texto y yo.

ISMAEL  Lo siento.

CELSO  Como diciéndome lo que yo debía entender del texto.

ISMAEL  Lo siento. ¿Puedo repetir?

CELSO  Antes no estaba usted. Era sólo un órgano, una máquina... o una simple herramienta que convertía las letras en sonidos, las palabras en formas acústicas, en figuras que yo podía...

ISMAEL  ¿Me permite que pruebe otra vez?

CELSO  Era una cuestión de transparencia. Sí, ésa es la palabra: transparencia. ¿Comprende?

ISMAEL  Creo que sí.

CELSO  Un órgano puramente fisiológico, sin más pensamiento que el necesario para convertirla cadena de signos gráficos en...

ISMAEL  Sí, sí.

CELSO  ... en unidades melódicas y rítmicas de significación.

ISMAEL  Comprendo. Es como si...

CELSO  En cuanto ponemos demasiado pensamiento, la transparencia se pierde. Y llega lo traslúcido, aparece una figura interpuesta, que es la suya; algo de usted ahí en medio, entre el texto y yo.

ISMAEL  Sí: una interpretación de...

CELSO  ¿Quiere un poco más de té?

ISMAEL  Sí, gracias.

CELSO  Lorena es muy sensible. (Pausa). Nunca tuvo un carácter fácil, es verdad. Intransigente sería una buena palabra para calificarla... si le quitáramos toda valoración negativa. ¿Sin azúcar?

ISMAEL  Sin azúcar, gracias.

CELSO  Y también la positiva, claro. Intransigente, como decimos de la obsidiana que es dura, del puma que es voraz, del glaciar que es...

ISMAEL  Permítame. (Lee). «Justine decía que habíamos quedado atrapados por una voluntad demasiado poderosa y deliberada para ser humana, el campo de atracción que Alejandría presentaba hacia los que había elegido para ser sus símbolos vivientes.»

CELSO  ... abrumador.

ISMAEL  ¿Cómo dice?

CELSO  Abrumador, el glaciar. (Pausa). Pero después del accidente se volvió voluble, caprichosa, despótica. Como un sismógrafo que acusa la más pequeña turbación. (Pausa). No es un trabajo fácil, se lo advierto.

ISMAEL  Me hago cargo.

CELSO  ¿Tiene usted hijos? No, no me conteste, si no quiere. Además, en realidad no me importa. Era una pregunta retórica, una manera de decirle, y de decirme, que los hijos son los mensajeros de la muerte, de nuestra propia muerte. Ella nos los envía, como un regalo envenenado, para recordarnos que la misión está cumplida, que somos prescindibles, que ya podemos morir. ¿Piensa que exagero?

ISMAEL  Quizás.

CELSO  No exagero, créame. Pero Lorena, gracias a su accidente, nos ha devuelto a la vida. Ya somos otra vez imprescindibles. Nos necesita absolutamente, ¿comprende?

ISMAEL  No sé si...

CELSO  Absolutamente. ¿Un poco más de té?

ISMAEL  No, gracias.

 

(Silencio).

 

CELSO  No es usted muy locuaz. Eso me gusta. También a Lorena le gustará. No nos pidió un conversador.

ISMAEL  No lo soy.

CELSO  Su última lectura fue quizás demasiado transparente. Tampoco se trata de borrar el sentido... Pero lo prefiero así. (Pausa). Transparente, ésa es la palabra. Sin figura interpuesta. Sólo un órgano, ¿me comprende?

ISMAEL  Perfectamente.

CELSO  ¿Sí? ¿Comprende que no le contrato a usted, a la persona que usted es... sino sólo su facultad lectora?

ISMAEL  Es lo que pensaba.

CELSO  No me importa la persona que usted es. Ni a Lorena tampoco, por supuesto. Nos lo dijo muy claro: «Alguien que lea», dijo. «Sólo eso: alguien que sepa leer»... Y creo que usted es ese alguien.

ISMAEL  Gracias.

CELSO  Alguien que sepa leer. Nada más. Y nada menos. Ha habido otros candidatos, ¿lo sabía?

ISMAEL  Lo suponía.

CELSO  Gente muy competente, muy valiosa... Pero, lamentablemente, demasiado personal. Invadían los textos de un modo intolerable, algunos incluso con emociones, con muecas... Y, lo que es peor, ya en la primera entrevista empezaban a exhibir su currículum, su vida personal, sus preferencias... Por cierto: no me interesan tampoco sus preferencias.

ISMAEL  Comprendo.

CELSO  Supongo que las tendrá, como todo el mundo. ¿Me equivoco?

ISMAEL  En cierto modo. Pero...

CELSO  Pero no me interesan. Y a Lorena tampoco. Ella misma le indicará las lecturas. Tiene una vasta cultura literaria. Y aquí, como puede ver, hay libros más que suficientes para llenar toda una vida. ¿No le parece?

ISMAEL  Sin duda.

CELSO  Y es sólo una parte de mi biblioteca. Me atrevería a decir que lo tengo todo. Todo lo que vale la pena, naturalmente. Mis asesores son muy competentes. Por lo tanto, nada de los últimos veinte años. Desde hace veinte años, no se ha escrito un solo libro que valga la pena. ¿Piensa que exagero?

ISMAEL  Bueno, tal vez...

CELSO  Créame: nada que valga la pena. En obras de creación, me refiero: novela, poesía, teatro... En los últimos veinte años, nada. Se acabó la creación. Sólo plagios, citas, remedos, refritos, obras de segunda mano... Mis asesores son muy competentes. Hay varios académicos, editores, libreros, críticos... Estoy bien informado. No leo todo lo que me pasan, naturalmente. Mis negocios me reclaman cada día más. Hoy, las cosas...

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