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Flor de Otoño
Una historia del Barrio Chino

Autore: José María Rodríguez Méndez
Lingua: Spagnolo
ISBN: 84-95683-08-3
Prezzo: 2,00 €
Peso del documento: (Flor_Oto.pdf) 654 Kb.
Disponibile in: Italiano

(20 uomini e 9 donne, ripetendo alcuni).
Ambientata nella Barcellona di fine dittatura di Primo de Rivera, ci presenta una città che possiede un mistero quasi indecifrabile, all’interno del quale si sviluppano i conflitti tra un individuo e le diverse classi sociali di fronte al «convenzionale».
Frammento

Untitled

VOZ FEMENINA AIRADA  Pero ¡Pilar! ¿Qué hace usté? Ai Deu, Senyor...!

OTRA VOZ FEMENINA  Ya voy, señorita, ya voy, señorita. ¡Ay, bendito Dios...!

LA PRIMERA VOZ  ¡Abra, abra usted...! ¡Pilar...!

LA SEGUNDA VOZ  ¿Abro, señorita?

LA PRIMERA VOZ  ¡Abra...!

 

(El timbre sonaba y sonaba. Ahora hay una pausa tensa, terrible, expectante. Y en seguida el grito de la Criada. Grito de folletín amargo y estrangulado).

 

LA SEGUNDA VOZ  ¡Ay...! ¡Pistoleros...!, ¡pistoleros...!

LA PRIMERA VOZ  Ai, mare meva...! (Se oyen pasos que avanzan hacia el salón).

UNA VOZ VARONIL  (Que tapa las voces de las mujeres). Calli, dona, calli...! (En otro tono). Ustedes se quedan aquí... Eh, vusté...!

LA PRIMERA VOZ  I ara!

OTRA VOZ VARONIL  ¿Por dónde, don Ambrosio?

LA PRIMERA VOZ VARONIL  ¡Que se calli, dona...! ¿Qué la pasa? ¿Está bocha?

 

(En este momento es cuando irrumpe en el salón doña Nuria Cañellas entre el frufrú y el revoloteo de un salto de cama elegantísimo, en chanclas, despeinada, y se dirige como un vendaval hacia el mirador, tan ciega que no se da cuenta cómo los flecos del salto de cama se enganchan al retrato de don Alfonso XIII que rueda por el suelo. Ella, la señora Cañellas, abre el mirador y sin parar mientes grita: Vigilant...!, vigilant...!, vigilant...! Socorro...!, pistolers...!, pistolers...! Y precisamente tras ella entra en el salón el Vigilante, a quien invoca la señora Cañellas, con su uniforme azul marino y sus galones verdes. Tras el Vigilante se mueven otras formas con aire de gangsters de Chicago).

 

EL VIGILANTE  Estic ací senyora... Senyora..., que no em veu, que estic ací?... (La coge por un brazo y ella se vuelve y le mira asombrada). Estic ací, dona...

LA SEÑORA CAÑELLAS  I ara!

EL VIGILANTE  Està clar... he pujat amb los senyors... (Y señala las dos figuras que están en la puerta del salón, apoyados en la cristalera. Respirando fuerte por encima de sus bigotazos, hartos de tocar el timbre y de tantas narices, deseosos de terminar la noche en el Barrio Chino). Aquests senyors, son de...

LA SEÑORA CAÑELLAS  (Cortándole). Pistolers...!

 

(Uno de los bigotudos ya no se contiene más y avanza altivo hacia la Señora).

 

POLICÍA 1 °  De la policía secreta, señora. (Y el muy guaja hace una reverencia).

LA SEÑORA CAÑELLAS  I ara!... Pistolers, pistolers...!

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